Invernaderos para el Cultivo

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Invernaderos para el Cultivo

¿Por qué cultivar en un invernadero?

Los invernaderos deben ser una especie de oasis para sus plantas, proporcionándoles suficiente luz, ventilación, humedad y una temperatura adecuada.
Los invernaderos bien implementados pueden ser una solución de bajo coste para aumentar la productividad de un agricultor en países con climas más duros, restricciones climáticas u otros riesgos externos como el granizo o las plagas de insectos.

Tanto si es un agricultor comercial como un simple jardinero, el cultivo en invernadero ampliará sus límites: le ayudará a cultivar plantas más delicadas y a mejorar la calidad de la fruta.

¿Qué debe tener un invernadero?

Las plantas son como las personas: no a todo el mundo le gustan las mismas cosas. Al igual que hay personas que prefieren la playa a la montaña y el dulce al picante, cada especie vegetal tiene sus propias preferencias particulares.

Parafernalia de Marihuana
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Gorras de Marihuana de Marihuana
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Grinders de Marihuana
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Aunque cada agricultor debe tener en cuenta estas preferencias a la hora de montar su invernadero, hay ciertas consideraciones que son generales y que todo invernadero debe cubrir:

La primera de ellas es la luz solar. Para crecer fuertes y hermosas, las plantas necesitan alimento. Necesitan ATP, un nutriente que sólo se obtiene mediante un proceso llamado fotosíntesis.

Eso significa que, en cualquier caso, nuestras plantas necesitan suficiente luz y humedad. Los cultivadores más experimentados recomiendan de seis a ocho horas de luz al día y al menos entre un 45% y un 60% de humedad en el aire.

Para cultivar en un invernadero, también se recomienda que la temperatura media no supere los 20ºC durante el día y no baje de los 7ºC por la noche.

Un invernadero para las Plantas es un lugar seguro

Hablábamos de que las personas y las plantas son muy parecidas. Pues bien, una vez más, podemos hacer la comparación. Igual que hay personas duras, hay otras que son más delicadas.

Siempre hay en tu grupo de amigos o familiares esa persona que es, para ser sinceros, demasiado delicada. No le gusta ensuciarse, pasar calor o demasiado frío.

Cuando un agricultor decide empezar a cultivar tomates en un invernadero, tiene que tener en cuenta tres cosas muy, muy, muy importantes: el suelo, la calidad de la tierra y la temperatura media.

Si el suelo no es lo suficientemente grande y húmedo, las raíces jóvenes no son capaces de crecer lo suficientemente fuertes como para sostener los frutos. Por otra parte, si las temperaturas superan los 25° o 27° grados, el desarrollo del tomate se ve alterado y no fructifica correctamente.

Estas condiciones tan específicas sólo pueden conseguirse en un entorno suficientemente controlado, y en la mayoría de los casos requieren el uso de invernaderos para su cultivo.

Pero no se trata sólo de una cuestión de delicadeza. Si usted vive en un país con cuatro estaciones bien marcadas, conoce los cambios bruscos de temperatura que pueden producirse de un momento a otro.

En estos casos, siempre existe la posibilidad de que los cultivos no sean capaces de adaptarse a estos cambios bruscos, y por eso se utilizan invernaderos para proteger las plantas y producir fruta durante todo el año.

Eso no significa que gracias a un invernadero puedas cultivar mangos en el Himalaya, pero al menos puedes estar seguro de que puedes comer pasta napolitana todo el año.

Ventajas de cultivar en un invernadero

Los principales beneficios y ventajas de cultivar en invernaderos. Ya se han mencionado varias de ellas, pero nos gustaría explicarlas un poco mejor.

Producción

La primera de estas ventajas tiene, por supuesto, una razón comercial. El cultivo en invernaderos, al permitir al agricultor plantar en condiciones óptimas, asegura el buen desarrollo de la cosecha. Y como todos pueden imaginar, una planta que crece bien es una planta que da buenos frutos…. que se pueden vender en el mercado a buen precio.

Riesgo

Sienta bien saber que un beneficio es seguro, ¿verdad? Cuando un agricultor opta por cultivar en invernaderos, el riesgo se reduce ante posibles contratiempos aleatorios, como un aumento extremo de la temperatura o un periodo de sequía.

Eficiencia

Muchas veces, cuando hablamos de eficiencia, no tenemos muy claro lo que significa. La mayoría de la gente piensa que se trata, básicamente, de sacar lo mejor de las cosas. Pero no, la eficiencia va mucho más allá. Se trata de utilizar los recursos en la cantidad y forma adecuadas para explotarlos al máximo y obtener los mejores resultados.

Cuando se cultiva en invernaderos es mucho más fácil hacer un seguimiento del uso de los recursos y gestionarlos correctamente. Los agricultores pueden controlar el crecimiento de sus plantas con más cuidado y utilizar los fertilizantes necesarios en cada fase de desarrollo, por ejemplo.

Lo mismo ocurre con el agua. Muchos de los invernaderos más avanzados cuentan con sistemas de riego -que pueden funcionar de forma automática o manual- que no sólo preservan el recurso más valioso del planeta, sino que nos ahorran tiempo y dinero.

Control de plagas

A ningún agricultor le gustan las plantas llenas de plagas. Éstas, junto con los periodos de sequía, son posiblemente las principales amenazas para cualquier cultivo.

Siempre nos han enseñado que el fuego se combate con fuego, pero en el caso de las plagas hay que tener mucho cuidado. Para hacerles frente, el agricultor debe utilizar plaguicidas. Aunque éstos están diseñados para afectar lo menos posible a las plantas, nada cambia el hecho de que los pesticidas son, de hecho, veneno.

Por ello, deben aplicarse con mucho cuidado y en lugares específicos, para evitar cualquier posible daño al cultivo.

Aquí es donde nuestros queridos microecosistemas hacen su entrada triunfal. Un buen invernadero bien diseñado y construido facilita mucho el control de plagas y enfermedades.

Cultivos durante todo el año

Una de las actividades comerciales más sujetas a posibles cambios en el entorno es, para bien o para mal, la agricultura. El correcto desarrollo de esta actividad depende del terreno, del clima, del agua… no es algo que se pueda controlar al 100%.

Sin embargo, cuando se cultiva con invernaderos, como el agricultor trabaja con microecosistemas controlados que se pueden modificar a voluntad, es mucho más fácil hacer frente -o ignorar- a los agentes externos.

No importa lo fuerte que sea la lluvia o lo bajas que sean las temperaturas, las plantas permanecen protegidas en su oasis dentro del invernadero. No importa lo fuerte que sea el sol o lo seco que sea el ambiente, los cultivos permanecen húmedos. Así que no hay que preocuparse por los cambios estacionales, ya que los cultivos pueden seguir creciendo durante todo el año.

La tecnología al servicio de la agricultura

Hoy en día, muchos de los sistemas más avanzados se están incorporando a la agricultura para que los procesos sean más eficientes, rápidos y respetuosos con el medio ambiente.

La energía solar y la eólica aún se están estudiando, pero prometen aportar resultados increíbles a la agricultura de invernadero.